miércoles, 13 de septiembre de 2017

La pereza en los niños

Pereza es la ausencia de reacción perceptible ante diversos estímulos materiales, sensitivos, verbales, etc. que ofrece el medio; en el niño se trataría de una expresión de resistencia u oposición ante tareas impuestas por los adultos y que no resultan suficientemente atractivas para él o ella.
Una de las primeras características de los niños perezoso es la cantidad exagerada de tiempo que toman para realizar las tareas habituales, las que en un momento le exige la vida, sin que esto implique que esté haciendo una tarea paralela o complementaria que sustituya a la otra y que pudiera suponerse que les resulta más agradable o por la que se sienten más motivados. Diferencialmente la pereza aparece de forma disociada; a veces se muestra como pereza mental, en la que se supone que los niños no pueden llevar a cabo operaciones mentales o de conceptualización lógica. Otra cara de la pereza de tipo más evidente es física, en la que los niños se rehúsan a realizar cualquier tipo de actividad normal. El rasgo complementario de la pereza es la inconsistencia referida a una misma tarea e incluso tareas fáciles o irrelevantes.
En principio lo que no debe hacerse con el niño perezoso es mostrarse enfadado ante la conducta perezosa, amenazarle constantemente con castigos, ni estar recordándole lo que debe hacer. La razón importante del porque el rechazo de estas conductas reside en su poca efectividad, al mismo tiempo con estas actitudes el adulto refuerza la pereza en el niño premiándolo indirectamente.
Lo que debe hacerse es considerar algunas de las actividades siguientes;
Explicar específica y claramente lo que se espera de él o ella de modo que el comportamiento no presente dudas o divagaciones para no escudarse.
No permitir que eludan la tarea, a menos que sea imprescindible y no caer en la tentación de hacer el trabajo por ellos, creyendo que con ello se les está dando el ejemplo.
Cuando efectúen la tarea en un tiempo razonable hay que mostrarles aprobación sin que suponga elogios desproporcionados.
Cuando no se lleve a cabo la tarea deberán considerarse consecuencias desagradables que den sentido a la causa efecto del trabajo.
No impacientarse y por lo tanto no permitir que se ocupen en otra actividad sin que haya concluido la que esta realizando.